viernes, 25 de julio de 2008

¿Qué me costaba darle la vuelta al $%&$# tornillo?

Pues nada, que ayer miércoles tuve que salir temprano de la casa y como ya se me está haciendo costumbre se me hizo un poco tarde.

Me levanté rapidísimo, me bañé, me arreglé y justo un minuto antes de salir de mi cuarto se cae uno de los cristales de mis lentes.

-¡Me carga la chingada!- Fue lo primero que pensé e inmediatamente tomé el cristal y lo volví a poner en su lugar. Vi que el tornillo todavía aguantaba unos días, ja ingenuo, y me fui a donde tenía que ir.

Estuve con mis amigos (Saris, Eve y Hugo), desayunamos unos tacos asquerosos, nos echamos un tradicional frapuccino fresa cream, hablamos de los planes que tenemos en mente y me hablaron del trabajo para decirme que iría a tomar un curso este jueves.

La idea me gustó desde el principio, salir de la rutina, conocer nueva gente, tener más información, etc.

De la plaza donde nos encontrábamos nos fuimos Hugo Sara y yo en Metro. El tren tardó más de lo normal. Hizo 25 minutos en un trayecto que regularmente hace 10 o 15 ya exagerando. Llegué un poco retrasado al trabajo e hice lo que me correspondía.

La tarde transcurrió sin novedad alguna hasta que, por ahí de las 10:30 pm se vuelve a caer el cristal del lente y ahora sí, con todo y tornillo.

El tornillo “rebotó” en mi escritorio, pero por obvias razones no pude ver donde cayó, si en un cajón que tenía abierto, si en la mochila, en la alfombra, en el teclado, etc.

Me entró una desesperación tremenda. ¿Dónde chingados iba a encontrar una óptica abierta a esa hora?

Le hablé a Sara y Ana que saben todo de la ciudad para que me dijeran a donde ir y solucionar el problema. Evidentemente ya era muy tarde. Por suerte en mi mochila siempre cargo todo, cargadores de teléfono, cámara, libros, plumas, grabadora, todo lo que posiblemente ocupe en la calle y pues ahí estaban mis lentes viejos. Me los puse y me maree, pero aún así me puse a buscar en la alfombra el tornillo.

Al ver que no lo encontraba me fui al servicio médico de la empresa para pedir uno de esos desarmadores pequeños que sirven para lentes y cambiar uno de los tornillos de los lentes viejos a los nuevos. Evidentemente no cabía, pero necesitaba hacer algo al respecto. Al siguiente día tendría que estar en un curso y necesitaba mis lentes para poder ver bien!!

En el doctor no tenían de esos desarmadores. Lo intentamos con una aguja y no giró, con unas tijeras y estaban muy grandes. La señorita que ahí atiende sólo atinó a decirme: Pues qué bueno que nos damos cuenta que no tenemos desarmadores de ese tipo para solicitárselos al proveedor!

-¿Y a mí que me importa que se los pidas al proveedor o a tu madre?, pensé.
Yo lo necesitaba en ese momento!!!

Desilusionado subí a la oficina y, con mi compañera de turno, literalmente nos echamos al piso a buscarlo y pues nunca apareció.

Hice mil llamadas a las ópticas que encontré en google por la zona. Ninguna contestaba. Marqué a Sanborns y me dijeron que no tenían accesorios en ninguna de sus tiendas. Y entonces el pánico se apoderó de mi… ¿Cómo iba a ir a un curso con los lentes viejos y que peor aún, ya no me quedaban bien y que no tenían mi graduación correcta?

Salí muy temprano de la casa, tenía que estar a las 8:30 ya sentado oyendo las primeras palabras de conferencista y ninguna óptica por las que pasé estaba abierta.

Así me la tuve que aventar medio día, hasta que saliendo del lugar donde estaba pude ir a una óptica y arreglarlos.

¿Qué concluyo de esto? Que necesitamos ópticas de 24 horas!!! Así como hay farmacias, también debe de haber ópticas!! Los ojos también se enferman!

La única que google arrojó como óptica de 24 horas ¿saben dónde queda? En España!

Joder!

domingo, 20 de julio de 2008

Bernal, un pueblo mágico


Este sábado visité Bernal, un lugar que ha sido cataloga como “Pueblo Mágico” y de verdad lo es.



Y es que Bernal es un pueblito, ubicado en Querétaro, que tiene el tercer monolito más grande del mundo, tan sólo después del peñón de Gibraltar en el Mediterráneo y el Pan de Azúcar, en Río de Janeiro.
















Tal parece que ahí el tiempo se detiene, incluso en este lugar, dicen, las personas logran vivir mucho tiempo y aunque no es una teoría comprobada, por las calles de Bernal se ven a muchos ancianos y pocos jóvenes.

Pero los atractivos de este lugar radica en sus calles y callejones que tienen una intensa vida los fines de semana, que es cuando llega el turismo nacional y extranjero. Algunos sólo van a “turistear”, palabra que utiizamos en México para conocer diversos lugares en poco tiempo, y aquellos que el deporte corre por sus venas y se dedican a escalar la peña.




La comida tradicional son los chiles en nogada, gorditas de carnitas de cerdo o guisados y dulces de leche, que son fabricados ahí mismo en una industria que ha ido creciendo en la región y hasta me topé con cerveza de manzana!!!



Evidentemente la población de ese lugar vive del turismo y de las artesanías que realizan, entre las que destacan sarapes, ropa, ópalos, juguetes tradicionales mexicanos y accesorios hechos de piedra.



















Y me topé con un señor que realiza pinturas y las vende muy baratas!!! Y la verdad es que están padres.



Si tú deseas recorrer este lugar lu puedes hacer en un tranvía, donde aparte de la historia de Bernal también conocerás las leyendas que rondan a la peña, en donde muchos aseguran los ovnis cargan energía








Las casas de los lugareños siempre están abiertas, llenas de plantas, de helechos y tal es su amabilidad que si tienes curiosidad por las flores que ahí se encuentran, te invitan a pasar y hasta te regalan una.

Y como es el lugar ideal para ir a descansar y desconectarte del mundo, empiezan a fincarse fraccionamientos para construir casas de fines de semana y sino tienes el dinero para hacerla, pues puedes hospedarte en los pequeños hoteles que si bien es cierto no son de lujo, sí muy limpios.



Si quieres conocer este lugar, donde por lo regular hace frío, tienes que tomar la autopista México-Querétaro, salir en San Juan del Río y tomar la carretera a Tequisquiapan. Al llegar a Ezequiel Montes tomas la desviación y en unos 15 minutos estarás en este mágico sitio.



Fotos: Copyright Víctor Montufar, 2008

viernes, 4 de julio de 2008

¿John McCain, un artista; Ingrid Betancourt, en México ?


Pues nada, que esta semana me contaron una anécdota digna de compartir con ustedes.

Una familia de mexicanos, residentes en Estados Unidos, vinieron a Hidalgo a pasar con sus seres queridos las vacaciones de verano. Tomaron su camioneta y se dejaron venir desde San Antonio, Texas.

Hicieron el recorrido, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí, Querétaro y finalmente Hidalgo.

En una parada que hicieron en una gasolinera, ya saben el baño, la comida, el combustible, y justo ahí un niño, de aquellos que venían de EU, le pregunta a su mamá ¿Quién es John McCain? A lo que acto seguido la señora la responde con toda la seguridad del mundo: ¡Pues un artista!
¿Cómo la ve?

Pues la desinformación no terminó ahí…

Una amiga me pregunta esta semana ¿Cómo ves lo de Ingrid Betancourt? Yo muy emocionado le doy mi punto de vista a lo que vuelve a interrogarme: ¿Y por qué México la liberó? Zaz….primer balde de agua fría…

Le explico un poco de qué se trata ese caso, que si las FARC, que si Colombia, que si Uribe y Sarkozy, a lo que vuelve a cuestionar: ¿Y por qué Ingrid está en México?... ¿Alguien me puede explicar?




FOTOS: JOHN MCCAIN: NOTICIEROS TELEVISA/AP
INGRID BETANCOURT: NOTICIEROS TELEVISA/NOTIMEX