martes, 23 de marzo de 2010

Jonathan, víctima de la imprudencia

Jonathan era un joven de 21 años que como muchos en el país decidió irse a Estados Unidos para buscar una mejor vida.

Tenía cuatro años de haberse ido de mojado a Houston, Texas. Vivía con un tío y sus primos (3) que también decidieron caminar ‘pal norte’. Sólo dos de ellos, el tío y otro primo, tenían un permiso legal para trabajar.

El sábado, la familia decidió irse a ver un partido de futbol y después de un buen rato, y sin haber tomado una sola cerveza, decidió adelantarse al departamento junto con un amigo, al que le daría un aventón a su casa. A los dos minutos uno de sus primos decidió seguirlo.

Al cruce de una avenida, un gringo alcoholizado se pasó un alto y chocó contra el automóvil de Jonathan. Él murió al instante y su amigo continúa hospitalizado. Su estado es grave.

El primo que iba atrás de él se da cuenta del incidente. La escena es desgarradora. –¡No vayas, aguanta, ya viene la ambulancia!- mientras se aferra al cuerpo de Jonathan.

Pero pequeño detalle, son inmigrantes. En ese momento llega una patrulla y le dice: Vete de aquí. No hagas (sic) más problemas.

El tío que sí tiene visa de trabajador se hace cargo de reconocer el cuerpo y el papaleo. El borrachito fue detenido, pero ya no se supo qué pasó con él. A la familia no le interesa, nada les devuelve al joven. El certificado médico demuestra que Jonathan no tenía una sola gota de alcohol en su cuerpo.

La familia de Jonathan vive en una comunidad de Querétaro. Tenía 4 hermanos más pequeños. Sus papás apenas y obtienen algunos pesos de trabajar la tierra. Jonathan los mantenía y les daba escuela.

Y la tragedia no termina. Habría que juntar 30 mil pesos para pagar el traslado del cuerpo. El avión, la carroza, la autopista de México a Querétaro y los honorarios del personal de la casa funeraria.
El gobierno sólo los apoyó con material para el entierro. Ni siquiera con el terreno en el cementerio. Sólo les dieron arena, cal y cemento.

Los primos tuvieron que despedirse de Jonathan a minutos de ser trasladado a México. Ahora tienen que acostumbrarse a su ausencia.

Los papás ahora tienen que lidiar con el dolor de haber perdido a un hijo y su apoyo principal.
Jonathan tenía ganas de regresar en diciembre a México y dejar atrás esa aventura del sueño americano.