lunes, 31 de enero de 2011

Explicación sí, respeto también...

No sé ustedes, pero siempre he creído en que todo en este mundo tiene una explicación. Esa idea cobró más fuerza cuando tomé un curso de periodismo científico.

Jamás olvidaré las palabras de Estrella Burgos, editora de la revista ¿Cómo ves? de la UNAM: "Todo tiene una explicación, el problema radica en que no la hemos encontrado en todos los casos".

Debo decirles que sí me han ocurrido fenómenos raros, no de miedo, pero que no encuentro ninguna explicación. Aquí les comenté lo de las llaves, hace algunos años o cuando con uno de mis primos vi pasar una sombra y no había nadie más en ese piso de la casa de mis abuelos.

Estoy convencido en que no son fantasmas ni monstruos que vienen a apoderarse de nuestro entorno.

Y esto se los platico porque el otro día me enfrasqué en una discusión con unos compañeros de trabajo acerca de los famosos amuletos y sus propiedades y efectos positivos en la vida. Además, claro, de los fantasmas y espíritus que supuestamente rondan entre nosotros.

Aquí en mi país llegamos al absurdo de colocar listones rojos a las mujeres embarazadas, colgar chiles en las casas para el mal de ojo, y así les puedo contar mil cosas por el estilo.

Yo simplemente los considero una mamada, pero nunca me había puesto a pensar en que quizá, y haciendo a un lado los supuestos efectos que tengan, sí ayudan a las personas a sentirse bien.

Y en ese sentido, pues que cada quien haga de su vida lo que le dé su chingada gana ¿no?

No lo había visto de esa forma, pero finalmente lo importante es el respeto, ¿qué no?

Como dice Flor Berenguer, la pluralidad de ideas es lo que cuenta.

lunes, 17 de enero de 2011

El regreso, necesario

En abril fue la última vez que escribí en este espacio. Tuve varias razones para dejar de hacerlo.

Cuando me preguntaban el por qué, sacaba una larga lista de pretextos para que me dejaran de chingar, pero la verdadera razón de esta ausencia fue que no tenía nada que decir. No me interesaba expresar lo que sentía en ese momento.

Y es que 2010 fue un año de muchos cambios en mi vida, desde lo profesional, social y espiritual, hasta la llegada de nuevas personas que se quedarán por siempre y claro, las que se fueron.

Fue un año en el que cuestionaba mucho el destino, que lloraba en soledad, que no tenía valor para enfrentarme a muchos temores, y pese a que no estoy todavía al 100 por ciento, es momento de salir del agujero y retomar este espacio que me ha dado mucho.

A través de estas líneas quiero agradecer las palabras de Alí Montero, escritora del blog Punto Aparte, quien fue la primera en notar mi ausencia e inmediatamente acudir en mi ayuda.

Y por supuesto a todos aquellos amigos que me escucharon, me dieron palabras de aliento y nunca me juzgaron, al contrario, agradezco sus madrizas, regaños y comprensión.

Una de las conclusiones a las que llegué fue, y quizá muchos no coincidan, es que ya todo está escrito. Se llama destino y no lo puedo modificar y sólo luchar porque todo salga bien, que me sienta pleno y, sobre todo, feliz de hacer lo que hago.

Este tema lo he discutido con mi familia, amigos y las opiniones son diversas, pero en mi caso tampoco se trata de caer en el absurdo de todo está padre, nada puede conmigo, etc, porque precisamente me di cuenta los aspectos más vulnerables en mi ser y justamente aprender de estos. Lo resumiría en "tomar las cosas como van" y dejar a un lado situaciones absurdas que sólo ocurren en mi mente.

En fin, que uno de mis propósitos es volver a bloguear, compartir y utilizar este espacio que tanta falta me hacía.