lunes, 17 de enero de 2011

El regreso, necesario

En abril fue la última vez que escribí en este espacio. Tuve varias razones para dejar de hacerlo.

Cuando me preguntaban el por qué, sacaba una larga lista de pretextos para que me dejaran de chingar, pero la verdadera razón de esta ausencia fue que no tenía nada que decir. No me interesaba expresar lo que sentía en ese momento.

Y es que 2010 fue un año de muchos cambios en mi vida, desde lo profesional, social y espiritual, hasta la llegada de nuevas personas que se quedarán por siempre y claro, las que se fueron.

Fue un año en el que cuestionaba mucho el destino, que lloraba en soledad, que no tenía valor para enfrentarme a muchos temores, y pese a que no estoy todavía al 100 por ciento, es momento de salir del agujero y retomar este espacio que me ha dado mucho.

A través de estas líneas quiero agradecer las palabras de Alí Montero, escritora del blog Punto Aparte, quien fue la primera en notar mi ausencia e inmediatamente acudir en mi ayuda.

Y por supuesto a todos aquellos amigos que me escucharon, me dieron palabras de aliento y nunca me juzgaron, al contrario, agradezco sus madrizas, regaños y comprensión.

Una de las conclusiones a las que llegué fue, y quizá muchos no coincidan, es que ya todo está escrito. Se llama destino y no lo puedo modificar y sólo luchar porque todo salga bien, que me sienta pleno y, sobre todo, feliz de hacer lo que hago.

Este tema lo he discutido con mi familia, amigos y las opiniones son diversas, pero en mi caso tampoco se trata de caer en el absurdo de todo está padre, nada puede conmigo, etc, porque precisamente me di cuenta los aspectos más vulnerables en mi ser y justamente aprender de estos. Lo resumiría en "tomar las cosas como van" y dejar a un lado situaciones absurdas que sólo ocurren en mi mente.

En fin, que uno de mis propósitos es volver a bloguear, compartir y utilizar este espacio que tanta falta me hacía.












1 comentario:

Alejandro dijo...

Víctor:
Celebro mucho tu regreso a las andadas a través del blog.
Asismismo, sigo admirando tu valor porque mudarse a vivir lejos de la familia, lejos de los cariños de uno e intentar abrirse camino en esta selva de asfalto suena difícil, pero no imposible.
Además, el sentir miedo es algo muy natural. El chiste es no quedarse inmóvil y hacer algo al respecto.
Una vez más te reitero mi amistad, te mando un gran abrazo solidario y mis mejores parabienes por haber retomado el camino de escribir en tu blog.
Debo reconocer que yo no lo hago mucho y no quiero poner pretextos, pero dicen que cuando el corazón está lleno no tienen necesidad de expresar lo que sientes, pero resulta falso.
Espero poder ponerme a escribir al igual que tu en este año.
Alejandro.