lunes, 31 de enero de 2011

Explicación sí, respeto también...

No sé ustedes, pero siempre he creído en que todo en este mundo tiene una explicación. Esa idea cobró más fuerza cuando tomé un curso de periodismo científico.

Jamás olvidaré las palabras de Estrella Burgos, editora de la revista ¿Cómo ves? de la UNAM: "Todo tiene una explicación, el problema radica en que no la hemos encontrado en todos los casos".

Debo decirles que sí me han ocurrido fenómenos raros, no de miedo, pero que no encuentro ninguna explicación. Aquí les comenté lo de las llaves, hace algunos años o cuando con uno de mis primos vi pasar una sombra y no había nadie más en ese piso de la casa de mis abuelos.

Estoy convencido en que no son fantasmas ni monstruos que vienen a apoderarse de nuestro entorno.

Y esto se los platico porque el otro día me enfrasqué en una discusión con unos compañeros de trabajo acerca de los famosos amuletos y sus propiedades y efectos positivos en la vida. Además, claro, de los fantasmas y espíritus que supuestamente rondan entre nosotros.

Aquí en mi país llegamos al absurdo de colocar listones rojos a las mujeres embarazadas, colgar chiles en las casas para el mal de ojo, y así les puedo contar mil cosas por el estilo.

Yo simplemente los considero una mamada, pero nunca me había puesto a pensar en que quizá, y haciendo a un lado los supuestos efectos que tengan, sí ayudan a las personas a sentirse bien.

Y en ese sentido, pues que cada quien haga de su vida lo que le dé su chingada gana ¿no?

No lo había visto de esa forma, pero finalmente lo importante es el respeto, ¿qué no?

Como dice Flor Berenguer, la pluralidad de ideas es lo que cuenta.

1 comentario:

Alimontero dijo...

Querido Vic, no sabes la tremenda alegría que me dio volver a leerte, como saber que "estás".
;-)
Las creencias en nuestras vidas son algo potente. Existen aquellas que nos limitan como aquellas que nos abren posibilidades de crecimiento y oportunidades en la vida.
Si, tiene que ver con el respeto hacia tí mismo y con el prójimo.

Un gran abrazo mi querido Víctor!

Ali